Tuesday, 11 October 2016

¿A quién beneficiará el nuevo modelo de comisiones de cajeros en España?

En marzo de 2015, Caixabank rompió con el sistema de tasas de intercambio multilaterales, por el que todas las entidades participantes en un mismo esquema de pago (Servired, 4B o EURO 6000) se cobraban una misma tasa por el uso de cajeros (tasa multilateral) y, posteriormente, cada entidad cobraba a su cliente una comisión por dicho servicio. En Junio de ese mismo año otros grandes bancos españoles (Santander, BBVA, Bankia, Sabadell y Popular) anunciaron su intención de aplicar la misma medida. Ante la alteración del modelo tradicional, y la queja de los usuarios bancarios que estaban pagando dos comisiones por un único servicio, el 2 de octubre de 2015 fue aprobado el Real Decreto-ley 11/2015, en el que se establece que la entidad propietaria del cajero no podrá exigir comisión alguna al usuario del servicio ni repercutirle gastos, pero sí podrá exigirla a la entidad emisora de la tarjeta. La gran banca conseguía (aunque no totalmente pues pretendía cobrarle al cliente) lo que buscaba, libertad para establecer tarifas a usuarios no clientes.

El racional de la gran banca parecía claro y aparentemente justo: los grandes bancos (especialmente BBVA y Caixabank) habían estado invirtiendo una gran cantidad de dinero en actualizar sus cajeros y dotarlos de cada vez mayores funcionalidades y querían monetizar dicha inversión. Siendo cierta la inversión, la razón es falaz. Las nuevas funcionalidades que se incorporan a los cajeros solo sirven para los clientes, no para los no clientes, que únicamente quieren sacar dinero.

«Los cajeros se han convertido en una ventana más al banco desde la que el cliente podrá operar con sus productos cuándo y cómo mejor le convenga, de acuerdo a nuestra apuesta por una estrategia multicanal», explica Manuel Crespo, responsable de banca digital y tecnología de canales de BBVA España.


Mientras, el director general de Caixabank, Juan Antonio Alcaraz, ha destacado que los cajeros automáticos son una parte esencial de la estrategia multicanal de la entidad, que ofrece a sus clientes "una excelente y accesible banca, sin importar donde se encuentren y la hora del día que sea".


¿Para que le sirve el servicio de ingreso de efectivo de los cajeros de Caixabank a los clientes de ING Direct? Para nada. ¿Para que sirve que desde un cajero de BBVA se pueda hacer una transferencia a un cliente de Bankinter? Para nada. La verdad es que la inversión se ha realizado para convertir los cajeros automáticos en terminales autoservicio con el fin de rebajar las tareas administrativas en las sucursales. A pesar de ello, la retirada de efectivo todavía representa el 74 por ciento del total de operaciones realizadas con cajeros.

La razón detrás del movimiento de la gran banca en el modelo de comisiones de cajeros tiene más que ver con arrinconar a los bancos más pequeños e intenta atraer a sus clientes poniendo en valor su mayor número de cajeros. Esa es la razón principal, es un movimiento de ataque a la competencia más pequeña. No lo digo solo yo, lo dice también la CNMC.

El informe añade que el cambio de modelo propicia un mayor uso relativo de la red propia frente a las ajenas y podría dar lugar un repliegue de los usuarios hacia las entidades con mayor red de cajeros.


Pero lo que la gran banca parece que olvidó es que los bancos no son el único negocio que maneja efectivo, existen otros que lo manejan y tan bien como ellos: los supermercados. ING Direct se ha dado cuenta de ello y ha lanzado en España un servicio, twyp cash, que permite pagar la compra y/o pedir dinero en efectivo en supermercados del grupo Dia y en estaciones de servicio de Shell y Galp. ING Direct no hace más que traer un modelo muy común en países anglosajones y en América Latina: el cashback. ¿Qué diferencia hay entre un cajero que dispensa dinero y una caja de supermercado que también te dispensa dinero? Desde el punto de vista de la utilidad del cliente, ninguna. La respuesta de ING Direct ha sido muy creativa y digna del único challenger bank que tenemos en España.

¿Secundarán otros bancos el movimiento del banco naranja? No lo sabemos, pero la propia dinámica del mercado puede empujar en esa dirección. Comparemos, por ejemplo, la evolución de cajeros y supermercados en España y veremos que a medida que se cierran oficinas bancarias en España se abren más supermercados llegando a contar en 2014 con más de 18.000 (sin contar hipermercados y autoservicios).



                                                        Fuente: Banco de España y Nielsen

Es indudable que vamos muchas más veces a un supermercado que a un banco.

Del ultramarinos al súper. Así ha cambiado la fotografía de la distribución en España a como era hace 30 años. Los españoles han pasado de hacer la compra en tiendas tradicionales, que en 1985 representaban dos de cada tres puntos de venta de gran consumo, a hacerlo en supermercados e hipermercados, que actualmente aúnan el 45% de los lugares donde llenamos nuestras despensas.

Si otros bancos y supermercados adoptan el cashback,  el monopolio de la dispensación de efectivo a consumidores en nuestro país por parte de los bancos podría llegar a su fin. Ahora que los clientes tienen más difícil diferenciar qué cajero le cobra comisión o no, tal vez sea más fácil buscar directamente el supermercado de barrio más cercano.

Pero existe un caso de uso adicional que no entra en competencia con los cajeros de los bancos sino que los complementa, y es el de los pueblos en los que el cierre de sucursales bancaria ha dejado sin ningún cajero. El periódico ABC publicaba hace unos días un reportaje sobre Dozón, un pueblo de 2.000 habitantes en Pontevedra que no tiene oficinas bancarias y cuyos habitantes tienen que ir al pueblo más cercano a 17 kilómetros para sacar dinero de un cajero. No conozco este pueblo pero estoy seguro que tiene un supermercado o tienda tradicional que aplicando la tecnología adecuada podría servir de dispensador de efectivo del pueblo.



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